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entrevista

Y esto es lo que me llevé de Málaga: el lujo de conocer a Manuel Santos y tener un encuentro con él para la entrevista del anuario de Blank Paper.

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Málaga, 25 de julio de 2010.

 

Parece que cada vez más los mejores fotógrafos contemporáneos dejan de buscar lo exótico lejano para buscar lo extraño en el ambiente más cotidiano. Yo creo que eso se refleja muy bien en tu proyecto. ¿Cómo lo planteaste?

En realidad no tenía intención de hacer este proyecto sobre mi trabajo como administrador de sistemas. Pero durante el curso Julián Barón insistió sobre ello. Donde pensaba que no había un tema, que sería aburrido, fueron apareciendo imágenes poco cotidianas del hombre relacionado con la tecnología que marcaron el proyecto.

Entre los objetivos del proyecto estaba precisamente mostrar el desafío del administrador de sistemas que tiene que dar servicio al usuario y que pretende que la máquina funcione, pero en muchos casos no funciona. Me vino a la cabeza uno de los objetivos que planteó Bill Gates a sus ingenieros para Windows XP: hacer que la tecnología no sólo fuera accesible sino que también fuera confiable. Desgraciadamente hemos visto que todo sigue igual y en cierta manera sigue siendo necesario un gurú, esa persona entendida, ese amigo, ese superusuario que tu planteas en tu trabajo. ¿Te ves tú como un gurú en tu sector?

Sí, de alguna manera es eso, la imagen del administrador de sistemas como aquel que te resuelve los problemas, el que responde al teléfono con una solución. Lo que me inquieta, y quería reflejar en el proyecto, es que tampoco estoy tan seguro con mi trabajo ni conozco tanto los sistemas. Necesito la ayuda de otros técnicos y estos a su vez de otros superiores y no se sabe donde acaba esa cadena. Así nadie la controla realmente y puede parecer que estamos dominados por la máquina. Estamos usando la tecnología todos los días, pero el usuario final o no la comprende o ni siquiera quiere llegar a entenderla.

Respecto al usuario, sería como el  que coge el coche, lo arranca y no quiere saber dónde tiene el carburador…

Espera que funcione y que le lleve. Los ordenadores, o Internet, resultan más complicados para el usuario final, que a menudo necesita la ayuda de alguien. De alguna manera la informática se ha desarrollado demasiado rápido y no ha evolucionado correctamente antes de llegar al público….

En cierta manera la tecnología informática, y tú lo planteas muy bien en tus fotografías, es una tecnología muy oculta. Tus fotos lo transmiten de esa manera, muestran un enredado de cables, y hay que desbrozar mucho para llegar a comprenderlo. Como la imagen del ojo con circuitos integrados, tiene tal complejidad que es casi inabordable. En tus fotos la presencia humana da idea de la pérdida de cualquier posibilidad de entender la máquina si no es metiéndote físicamente dentro de ella.

Es casi como la unión del humano y la máquina, los cyborgs, la ciencia ficción. Me llama la atención cómo se veía el futuro de la tecnología en los años 70 y que ese futuro es en principio nuestro presente. Hemos acabado envueltos en esa tecnología, rodeados de Internet, si no la tenemos nos sentimos perdidos y desconectados del mundo. Sin embargo de alguna manera nos aliena, nos hace estar detrás de la máquina, detrás de una interfaz. Lo que se supone que conecta más a las personas acaba por alejarlas.

Hay imágenes en las que también se refleja la capacidad de la informática de estar en un progreso no muy claro, casi caótico, con la acumulación de desechos.

Sí, nos hace ir más rápido de lo que debemos. No está resolviendo nuestras necesidades sino que nos genera nuevas.

Aunque planteas el reto del crecimiento tecnológico, en tu serie no se observan muchos dispositivos de última tecnología.

La tecnología más reciente está mezclada con dispositivos antiguos o con algunos que ya no se utilizan.

Incluso hay cierto engaño, como en la última imagen. Pensaba que era algún tipo de pantalla nueva, reflejando la sensación del usuario que abre la caja con su dispositivo último modelo, recién comprado…

Es jugar a engañar, porque estamos tan perdidos que se pueden mezclar las imágenes del pasado y no saber a qué nos estamos enfrentando.

Me gustaría volver otra vez sobre la imagen del ojo. ¿Por qué escogiste esta escultura?

Pertenece a un concurso de arte hecho con reciclaje que se celebra en Castellón. Está realizada a partir de placas base de ordenador. De alguna manera resume la unión del hombre y la tecnología. Me funciona muy bien para mostrar la tecnología a través de ese mismo instrumento.

Es el ojo de un cyborg formado por placas de ordenador. Me decías también que mucha gente se sentía perdida en esta fotografía por la escala. Tu proyecto tiene una escala muy cercana, casi de macro. No es la que estamos acostumbrados en un manual de ordenador, es similar a ese tipo de ilustraciones pero aplicada al mensaje que quieres transmitir.

Aquí hay también una parte de engaño, al igual que saltar entre el pasado y en el presente. Se espera encontrar todo en la misma escala pero no hay una referencia, y así aumenta la sensación de confusión ante las imágenes. También intenta reflejar la cercanía al tema y expresar la idea del agobio, del desasosiego en el trabajo. Por otro lado no tenía otra solución;  muchas de las fotografías están tomadas en las salas de máquinas, donde están los servidores en espacios muy reducidos.

Abordas entornos cercanos para tí pero en el fondo muy desconocidos.

Normalmente su acceso está restringido. Son servidores que se usan todos los días, donde se alberga el correo electrónico, las copias de seguridad… pero el usuario no sabe dónde están ni cómo son…

Y aquí los acercas un poco. Me trae a la memoria el trabajo de Paul Shambroom sobre los arsenales nucleares de EE.UU. Planteó entrar a estos espacios muy restringidos y mostrar estos entornos como limpios y saludables, en vez de entornos de muerte. Tú muestras lo contrario: unos entornos caóticos. ¿Cómo son esos espacios?

Son entornos de trabajo donde es más importante instalar nuevos servicios que quitar los antiguos, así se acaba formando ese caos y se convive con él. De todos modos el cableado puede parecer caótico desde fuera, pero es ordenado.

Me llama la atención otra imagen que es prácticamente la única que evidencia la complejidad del software, pues casi todas son imágenes de hardware.

Estamos acostumbrados a interactuar con la pantalla. La idea de la que partía era mostrar el engaño de que se puede estar muy seguro de lo que estas viendo en el monitor, pero nuevamente es tecnología y lo que estas viendo en realidad no está ahí. Se refresca con unos ciclos por segundo para formar la imagen, para engañar a la vista y hacer ver lo que no existe.

En el fondo toda la tecnología informática es muy virtual y tú sin embargo te has centrado en lo más físico. Porque en el fondo lo más físico es lo más desconocido para el usuario.

Claro, es la idea de caja negra, que no sabes lo que hay en el interior. El proyecto quiere mostrar lo que el usuario no ve, lo que hay dentro de esa caja. Intentar mostrarle algo pero a la vez confundirle un poco más y jugar con él de la manera en que se relaciona con la tecnología. Está envuelto en ella pero en realidad no la entiende del todo.

Actúas como en el título de tu serie, como un superusuario, sólo que esta vez no ayuda al espectador sino que le plantea dudas. Las dudas que tú tienes sobre esa tecnología. Es interesante que hayas decidido explorar eso.

Es la sensación de que todos estamos perdidos, y quien tiene que resolver los problemas a veces tampoco tiene la solución, así que ¿quién controla a la máquina?

Volvemos a la computadora HAL de la película “2001, Una Odisea del Espacio”. Tú reflejas una distancia brutal con ese HAL que oprimía sin ser visto.

Sí, la máquina había pasado ese umbral, tenía su voluntad, decide por encima de los hombres y ese es el miedo que se explota en la película. En mis fotos no existe esa presencia opresora, pero igualmente el hombre pasa a segundo plano.

Algo clave en tu proyecto es reflejar la tecnología con la fotografía, porque no sería nada si no fuera un medio tecnológico. Para mi fotografía es igual a tecnología. No podemos concebir ninguna parcela de la fotografía, desde sus orígenes, si no es en base a una evolución tecnológica continua. En tu serie la tecnología es interpretada a su vez por un medio muy tecnológico: la fotografía.

También al inicio de la fotografía se hablaba de la poca intervención humana en crear las imágenes, era todo tecnología y no tenía la capacidad de crear una imagen artística. La fotografía ahora es cada vez más tecnológica y padece los mismos problemas, pero a la vez hace que sea más popular.

Estamos más inmersos en la tecnología fotográfica con lo digital, pero cada vez más distantes de esa imagen que nos oculta esa tecnología. ¿Dónde se forma la imagen? ¿Dónde está? ¿Hay un distanciamiento por el medio informático de la fotografía como objeto?

Si, en el revelado había una parte mágica, más romántica cuando aparece la imagen sobre el papel. Ahora esa magia ya no es tan amable, el ordenador nos muestra la fotografía pero no la podemos tocar.

Creo que has conseguido que podamos sentir la complejidad de tu trabajo. Explorar esa parcela supone lograr que nos acerquemos al objetivo de la fotografía, a esa extrañeza ante lo cotidiano que está en la raíz de los mejores trabajos documentales de los últimos años.

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Muchas gracias a Manuel Santos por prestarse para esta entrevista, a Blank Paper por darme esta oportunidad y a Tibe por ayudarme a editarla.

 

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